en la noche escucho tu nombre. sueño sueños imposibles que siempre acaban igual. te sueño durmiendo, matando los espíritus errantes que nos visitan al alba y lloran, no saben gritar. en la noche invento tu rostro y gimes, no puedes saltar. te empujo al vacío y todo acaba, para mí todo vuelve a empezar. ¡salta!
en la capital del reino de las españas, también hay otras realidades fuera de la agenda oficial de los políticos. esos políticos que tanto se acuerdan ahora, en vísperas de elecciones, del ciudadanito de a pie. una vez que consiguen lo que quieren, el poder, adiós muy buenas.
este vídeo es un minidocumental sobre uno de los muchos problemas que hay en madrid, como en el resto de ciudades y pueblos. ah, y la locución es de mi hermana y tengo que presumir un poco, por una vez...
conocí a esta mujer hace algunos años. algunos decían que no era mujer. porque la barba le delataba, porque meaba de pie. se dedicaba a las obras de caridad. repartía cariño y caricias a los que a ella venían. a veces vendía sexo a quien pudiera comprarlo. medio gramo de farlopa solía ser su desayuno. después iba al mercado y compraba comida para sus novios y acogidos varios. era la madre teresa de los chaperos, la santa de la puta calle, la virgen de los desamparados, la apóstol de los yonquis. cuando la miseria se confunde con la opulencia que rodea y aborda, los santos salen de los chupanos, se confunden con los demás mortales.
me la encontré un día vestida de camarero, quería ser normal, llevar vida decente. una noche le esperaron a la salida del trabajo y la golpearon hasta perder el sentido. con huesos rotos y los ojos morados, vio la luz de su misión. no podía renunciar a su esencia, ella era la hermana de los desheredados.se perdió en la neblina. nunca más supe de ella.
no conseguía salir a flote en su lucha por la vida. viviendo en el filo, bailando en los márgenes del precipicio. se dejó arrastrar por el momento y sucumbió bajo el peso de su propia conciencia. inconsciente de todos, se plegó a su realidad y allí se quedó, inmóvil. cada paso era un eterno regreso a los fantasmas del pasado.
las flores empezaban a nacer en el campo. la vida continuaba...
sabía que aquella cena iba a ser la última. preparé delicadamente todas las viandas. dispuse el vino como tú siempre querías. apuramos los vasos hasta los últimos posos.
al principio no sentí nada fuera de lo normal. después, lentamente, fuimos cayendo en el eterno letargo de tu veneno. tus palabras resonaban como un lejano eco en nuestras abotargadas conciencias.
luego llegó el negro porvenir, la paz de nuestros cuerpos, la vida de nuestra muerte. más tarde se hizo el silencio, resonando con infernal fiereza. bye, bye, mi negro amor, carcelero de mis sueños.
ecce enim veritatem dilexisti incerta et occulta sapientiae tuae manifestati mihi asperges me hyssopo et mundabor lavabis me, et super nivem dealbabor.
mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser, y en lo secreto me enseñas la sabiduría. rocíame con hisopo y seré limpio, lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
pregunta a los libros y ellos te responderán, pero cuidado con lo que preguntas, tu vida puede cambiar, para siempre...
mi abuela me aficionó a los culebrones. el malo siempre es tan malo, los buenos son siempre tan ñoños...
los arquetipos de la realidad social son tan exageradamente reales y falsos al mismo tiempo que, como siempre, la realidad supera la ficción.
a veces, lo cotidiano de nuestra vida, supera con creces al guión más enrevesado, pésimo, o maquiavélico. por eso gustan los culebrones, porque son tan flojos comparados con la realidad, que nos parecen un mundo ideal. donde las cieguitas recobran la vista, la criadita se vuelve la señora de la hacienda, el chico de los recados enamora a la mujer del malo y el malo, siempre termina perdiendo. los tiempos avanzan que es una barbaridad, los culebrones también, pero en el fondo todos hablan de lo mismo. si ya lo decía mi abuela:
¡las braguetas y el dinero mueven el mundo entero!
viva la realidad irreal! vivan los culebrones de llorar! vivan la dama de rosa y cristal!