durante años habían jugado rastreramente con sus sentimientos, se habían hecho daño a conciencia, habían hurgado bien en las viejas heridas removiendo metódicamente toda la mierda que habían producido juntos...¿qué más podía hacerse ya? miró a través de la ventana cómo metía sus cosas en el coche, cerraba la puerta, encendía el motor, se iba ¿para siempre?
sentía dentro un amor que nunca había sentido por la vida, por todo lo que siempre había querido sentir. enamorado del amor. imaginario, por favor, ya estaba bien de tanta realidad.
sabía que aquella cena iba a ser la última. preparé delicadamente todas las viandas. dispuse el vino como tú siempre querías. apuramos los vasos hasta los últimos posos.
al principio no sentí nada fuera de lo normal. después, lentamente, fuimos cayendo en el eterno letargo de tu veneno. tus palabras resonaban como un lejano eco en nuestras abotargadas conciencias.
luego llegó el negro porvenir, la paz de nuestros cuerpos, la vida de nuestra muerte. más tarde se hizo el silencio, resonando con infernal fiereza. bye, bye, mi negro amor, carcelero de mis sueños.
sentado te esperaba, tal como me habías dicho que hiciera. siempre he sido un chico obediente. pasé largas horas pensando en silencio, observando las nubes, oliendo los restos de tu basura mental. impávidamente pasaban los días, los minutos, los jodidos segundos iban cercenando mi escasa voluntad. siempre he sido un chico obediente. los posos del café no se equivocaban: tú no te habías ido, realmente nunca estuviste aquí. mucho mejor, así nunca he perdido el tiempo.
uuuuuu, no conseguirás romper mi corazón, no... tus chantajes me dejan indiferente, para mí sólo eres un demente, un ser abstracto, sin ningún aliciente... no. mira mi belleza y aprende, gusano, algún día volverás y comerás de mi mano... vete y no vuelvas, sólo eres un vago recuerdo del pasado... mejores que tú me están esperando, me desean, me adoran...uuuuuuu... ya te estás largando... no me mereces, guiñapo...