no conseguía salir a flote en su lucha por la vida. viviendo en el filo, bailando en los márgenes del precipicio. se dejó arrastrar por el momento y sucumbió bajo el peso de su propia conciencia. inconsciente de todos, se plegó a su realidad y allí se quedó, inmóvil. cada paso era un eterno regreso a los fantasmas del pasado.
las flores empezaban a nacer en el campo. la vida continuaba...
sabía que aquella cena iba a ser la última. preparé delicadamente todas las viandas. dispuse el vino como tú siempre querías. apuramos los vasos hasta los últimos posos.
al principio no sentí nada fuera de lo normal. después, lentamente, fuimos cayendo en el eterno letargo de tu veneno. tus palabras resonaban como un lejano eco en nuestras abotargadas conciencias.
luego llegó el negro porvenir, la paz de nuestros cuerpos, la vida de nuestra muerte. más tarde se hizo el silencio, resonando con infernal fiereza. bye, bye, mi negro amor, carcelero de mis sueños.
ecce enim veritatem dilexisti incerta et occulta sapientiae tuae manifestati mihi asperges me hyssopo et mundabor lavabis me, et super nivem dealbabor.
mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser, y en lo secreto me enseñas la sabiduría. rocíame con hisopo y seré limpio, lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
pregunta a los libros y ellos te responderán, pero cuidado con lo que preguntas, tu vida puede cambiar, para siempre...
mi abuela me aficionó a los culebrones. el malo siempre es tan malo, los buenos son siempre tan ñoños...
los arquetipos de la realidad social son tan exageradamente reales y falsos al mismo tiempo que, como siempre, la realidad supera la ficción.
a veces, lo cotidiano de nuestra vida, supera con creces al guión más enrevesado, pésimo, o maquiavélico. por eso gustan los culebrones, porque son tan flojos comparados con la realidad, que nos parecen un mundo ideal. donde las cieguitas recobran la vista, la criadita se vuelve la señora de la hacienda, el chico de los recados enamora a la mujer del malo y el malo, siempre termina perdiendo. los tiempos avanzan que es una barbaridad, los culebrones también, pero en el fondo todos hablan de lo mismo. si ya lo decía mi abuela:
¡las braguetas y el dinero mueven el mundo entero!
viva la realidad irreal! vivan los culebrones de llorar! vivan la dama de rosa y cristal!
acostumbraba a esconderse en los servicios del instituto. era su refugio favorito para poder estar solo, mientras los demás iban a clase. se metía en uno de los retretes, se sentaba encima de la taza, se ponía los cascos, subía el volumen y fumaba un cigarrillo detrás de otro.
un día un golpe le sobresaltó, abrieron la puerta de su escondite y alguien se metió corriendo echando el cerrojo.
-hola...
-hola...¿qué haces aquí?-dijo el intruso-.
-¿y tú?
-estoy escondiéndome del jefe de estudios.
-¿y eso?
-porque ha llamado a mi madre, creo que me van a echar.
-¿y qué es lo que has hecho?
-nada, nada...joder, un malentendido...dice que soy yo el que robó los ordenadores y quemó la cafetería.
-ya...y eso es imposible, claro.
-por supuesto, joder, no he sido yo, no he sido yo...¿es que no me crees? ¿por qué te ríes?