refugio interior

14.9.07

diferente

foto: dash snow


cuantas veces nos creemos diferentes y en realidad lo somos.
solo que eso es la norma, ser diferente. sin embargo nos creemos únicos.
puede que así sea, pero la mayoría terminamos deseando las mismas cosas.
estamos desquiciados.
queremos ser únicos pero al mismo tiempo,
rechazamos a los que en apariencia no cumplen nuestros cánones.
nos sentimos especiales, pero despreciamos la singularidad de otros seres humanos.
nos da miedo lo diferente.
nuestro ego no soporta sentirse un segundón.
queremos ser el centro del universo.
lo más triste es que lo somos, sí.
pero no sabemos serlo.
no sabemos compartirlo,
no aportamos nuestra luz,
no sabemos nada.
deambulamos ansiando tener más,
aparentar más, ser más que nadie...
y así sólo somos la desgracia, la nada, la mentira, lo podrido y vacío.
a veces despertamos y
somos capaces de aprender algo.
quizá entonces haya esperanza
de que la eterna rueda
deje de rodar.
si te has caído,
levántate y vuelve a caminar.


6.9.07

medir



foto: yu ukai

525.600 minutos,
525.000 momentos tan preciados,
525.600 minutos,
¿cómo se mide un año más?
¿en días? ¿en noches? ¿en tardes? ¿en tazas de café?
¿en pulgadas? ¿en millas? ¿en risas? ¿en peleas?
en 525.600 minutos
tú, ¿cómo mides un año de vida?
¿qué tal con amor?
¿qué tal con amor?
¿qué tal con amor?
mide en amor.
tiempos de amor,
tiempos de amor.


26.8.07

confiar




en aquella época, hace muchos años ya, aún estaba abierto el cine del pueblo. dos hermanos entraron en la gran sala, la mayor agarró al pequeño de la mano y expectantes, se sentaron. la proyección comenzó. era una vieja historia sobre poder, dominación, sufrimiento, perdón y superación. los hermanos eran muy llorones, y así se pasaron, mano sobre mano, toda la película llorando.
desconocían entonces que la vida les depararía muchos momentos de verdadero sufrimiento, pero afortunadamente, aprendieron desde niños la valiosa lección de la esperanza. el dolor, la pérdida, los problemas, no dejaron nunca de acosarlos, así es la vida para todos, o casi. vivieron momentos inexplicables, algunos dirían que milagrosos, puede...
a pesar de todo, la esperanza. a pesar de todo, confiar.


"Seréis libres cuando vuestros días no transcurran sin alguna preocupación ni vuestras noches sin algún deseo y algún pesar. Pero más bien cuando estas cosas se ciñan a vuestra vida y, a pesar de ello, os elevéis por encima de ellas desnudos y libres."

De la libertad. El Profeta.
G. K. Gibrán


17.8.07

esperar



foto: tim barber


un, dos, tres, cuatro, cinco, seis....
pasaba el tiempo y no llegaba.
esa mañana tuvo el presentimiento de que por fin llamarían a su puerta.
nada. silencio. espera.
preparó el café, cogió una cuantas galletas,
revisó unas cuantas facturas, recortó una noticia del diario...
y nada.
se metió en la cama temprano, dijo sus oraciones y cerró los ojos.
la vida nunca espera.
silencio.
a la mañana siguiente su gato a rayas lo encontró frío y duro.
y en silencio.
un, dos, tres, cuatro, cinco, seis...



14.7.07

kozmic blues



mi vida cambió por completo.

el kozmic blues la fue transformando.

sentí las partículas estremecerse dentro de mi alma.

las reacciones químicas no dejaron de sucederse, hasta hoy.

nací de nuevo.

y en mi entierro, será mi canción de despedida.






29.6.07

resaca

¿habéis tenido resaca alguna vez?

¿os habéis prometido no volver a probar una gota de alcohol nunca más?

28.6.07

espérame en el cielo



chiquitina mía,
mi vida,
hoy es tu cumpleaños.
espérame,
que pronto
volveremos a bailar
un eterno pasodoble.
pon la música
y canta,
baila,
ríe...
espérame mamá,
ya queda menos
para nuestro día.


26.6.07

mariquita pérez



hace 2 noches en una sidrería, hablábamos mi hermana mayor, unas amigas y yo, sobre la dictadura de lo políticamente correcto. últimamente he pensado sobre ello. creo que hemos caído en una trampa. en lo referente al feminismo, porque queriendo utilizar un lenguaje no sexista hemos caído en un chovinismo de género, al igual que en lo referente al mundo gay-lesbiano-trans, que por no utilizar un lenguaje homófobo, eliminamos palabras que nos parecen malsonantes. esto encierra cierto peligro. evidentemente, que te insulten por la calle es denunciable y hay que luchar contra eso, contra cualquier tipo de agresión, eso es otra historia. pero creo que desde nuestros propios círculos nos creamos una discriminación antidiscriminatoria. por ejemplo, ahora, para ser una lesbi o marica como dios manda, hay que ser el amigo del alma de todo el que quiera poner un gay en su vida para ser más progre, hay que ser muy divertido, vestir muy fashion, ir al gimnasio, saber mucho de decoración, tener mucha sensibilidad...
en fin, que la madre de todas las discriminaciones sigue siendo de origen socioeconómico. jesús vázquez es divino de la muerte, un tipo estupendo y el charcutero de mi barrio un pobre maricón.
hemos caído en la trampa. consume, sé bueno, cásate, parece normal, en definitiva...porque salvo que hagamos una vida bajo el modelo heterosexista, siempre estaremos fuera de bolos, por mucho que la ley nos otorgue derechos.
el mercado todo lo puede. en eso han quedado las protestas del 28 de junio, en desfiles de carrozas de negocios, en una gran fiesta de la publicidad. y está bien que una vez al año la gente que quiera salga de carnaval y se divierta, pero los derechos se consiguen día a día, en los barrios, en los pueblos, en los trabajos temporales de mierda, en las presiones familiares, en el desempleo...la vida, no es sólo color de rosa.


22.6.07

de pueblo

foto: tim barber



Entre las personas que formaban el pequeño coro, había una chica que les llamó la atención poderosamente. En una palabra, era estrafalaria. Bailaba, daba saltos, tocaba la pandereta sin parar y cantaba más alto que ninguno de sus compañeros. Era pura energía en movimiento.
Estaban sin palabras ante semejante exhibición pública y se quedaron plantados en aquel punto, sin ser capaces de moverse, hasta que el acto hubo acabado. Cuando se dieron cuenta, la gente que les rodeaba se había ido y de todos los espectadores, sólo quedaban ellos. La estrella del coro, vino hacia ellos con total decisión y sin más preámbulos se presentó ella misma, dándoles dos sonoros besos en las mejillas a cada uno.

-¡Hola, me llamo Marimerce, encantada! ¡Yo a vosotros os conozco de vista, del Metálico! Bueno, además sé que tú-dirigiéndose a Álvaro- eres hermano de Juanjo, que trabaja en la fábrica de muebles, ¿verdad?
-Pues sí-le contestó Álvaro muy cortado, sintiendo cómo se ruborizaba.
-¿Y qué? ¿Os ha gustado?
-¿El qué?-preguntó Mario extasiado ante el desparpajo de la desconocida.
-Pues el culto, ¿qué va a ser?-dijo la chica señalando a sus compañeros que se afanaban en recoger los instrumentos, los micros y todo lo demás.
-Ah, te refieres a las canciones y eso, sí, bueno, no ha estado mal. Un poco monotemáticas ¿no? Pero bueno, bien, bien, se te veía muy desenvuelta, -le dijo Mario un poco incómodo por tanta pregunta.
-Sí ¿verdad? A mí es que la alabanza me encanta y desde que estoy en el grupo de teatro del pueblo y he aprendido técnicas de relajación para las actuaciones, soy otra. Ya no me da miedo ponerme delante de la gente ni nada.

Mario puso cara como de no terminar de creerse mucho lo del miedo escénico que la tal Marimerce decía padecer. Dudaba mucho que alguna vez lo hubiera tenido en vista de los hechos.
Álvaro no se enteraba muy bien de lo que decía esa muchacha tan extraña. ¿Culto, alabanza? ¿De qué demonios estaba hablando?

-¿Os apetece tomar algo dentro de un rato?-les preguntó la chica.

Se miraron mutuamente sin saber qué decir, y en un arrebato de curiosidad por saber más de todo ese extraño mundillo del que les había empezado a hablar, dijo Álvaro que sí. Mario no supo disimular muy bien su sorpresa, pero acató en silencio.
-Pues nada, dentro de media hora nos vemos en la caseta de Manolo el de los pollos, la que está al final del parque, ¡hasta luego!
Dicho lo cual, dio media vuelta y fue a reunirse con sus compañeros.

-¡Hasta luego!-contestaron los dos a la vez.
-¿A ti qué te parece?-le preguntó Álvaro a Mario en voz baja.
-Que está como un cencerro.

Y se fueron camino de la caseta donde habían quedado.

Allí estuvieron los tres, sentados en la terraza, bebiendo y hablando hasta las tantas de la madrugada por primera vez, como harían otras muchas veces a partir de aquel momento. Álvaro hacía preguntas sin parar sobre las creencias de Marimerce y qué significaba todo lo que habían visto en el parque. Ella les estuvo explicando que era “evangélica carismática” desde que tuvo una depresión muy fuerte y había intentado suicidarse.

Desde pequeña había sido la rara de su familia, del colegio, de su calle, del instituto y del trabajo. Los demás se metían mucho con ella por su forma de vestir, por su físico, por sus ideas, en fin, por todo lo que era. Hubo un momento en el que se sintió totalmente anulada y despreciada por todos los que la rodeaban, incluida su familia. Se encontraba vacía y sola, muy sola, y decidió acabar con todo, de una vez y para siempre. Así que un día, al salir de la bodega donde trabajaba como administrativa, se fue camino a casa decidida a quitarse del medio. Ya tenía varios botes de pastillas que le había robado a su amiga Encarni, la farmacéutica, una vez que estuvo ayudándole a hacer inventario.
Iba caminando muy deprisa, con el alma en un puño, llorando, ciega de dolor y la gente le miraba descaradamente cuando pasaba a su lado, pero ya le daba todo igual. Había caminado muchísimas veces por aquella calle, y nunca había reparado en la pequeña iglesia de la que salía música. Entonces, con el pálpito de que aquello iba a cambiar su vida entró sin pensarlo. Se encontró a un pequeño grupo de personas que al parecer estaban ensayando sus canciones. No se parecía a nada de lo que había visto en las misas de toda la vida, tan rancias. Esas personas levantaban sus manos, saltaban, tocaban instrumentos y reflejaban al cantar una alegría que la clavó en el sitio. Se sentó en el último banco y estuvo escuchando hasta que acabaron. Las letras le daban esperanza, había alguien en quien confiar, un lugar mejor con el que soñar. Lo tenía decidido, nada de suicidio, a partir de entonces ella iba a dejarse la vida en ese coro aunque tuviera que hacerse protestanta, budista o de los hare krisna. El caso es que había encontrado un motivo para estar viva.

Comenzó a ir regularmente a la iglesia, poco a poco se fue sintiendo más segura, se introdujo en el coro, llegó a ser la voz solista y como se le quedaba pequeño, empezó a ir también a los ensayos del grupo de teatro que habían formado algunos jóvenes del pueblo tiempo atrás. Empezó a conocer gente, hizo algunos amigos y lo mejor de todo, es que había descubierto su verdadera vocación: quería ser artista, quizás por Jesús, pero artista. Y carismática, muy carismática.



Los chicos estaban perplejos por todo lo que les estaba contando su nueva amiga. Sabían de oídas que en el pueblo hacía años que había una iglesia protestante, pero ninguno había tenido relación con ellos. Mario había ido a clase en el colegio con uno de ellos, pero
nunca había tenido mucho roce con él. Era la primera vez que hablaban de estos temas y que conocían de primera mano lo que hacían en ese sitio. Marimerce se quedó mirándolos con una chispa de malicia en los ojos y acercándose a ellos les soltó a bocajarro:
-Bueno, yo ya os he contado bastante de mi vida, así que ¿y vosotros dos, cuánto tiempo lleváis juntos, si no es indiscreción?
Mario acusó la directa y cruzando las piernas carraspeó nerviosamente, sin saber muy bien qué decir. Álvaro abrió los ojos como platos y le dijo en un susurro:
-¿Tanto se nos nota?
Ella soltó una gran carcajada y extendiendo su brazo, cogió la mano del joven, la acarició con dulzura y mirándole a los ojos le contestó:
-Cariño, el amor se percibe donde quiera que esté, y yo lo noto. Soy carismática, no idiota.
Y los tres se echaron a reír al mismo tiempo, disipando la tensión que la pregunta había provocado.
Allí sellaron su amistad con tres gin-tonic, brindando por el amor, por la música y porque el encuentro de dos maricas de pueblo enamorados y una protestante estrafalaria que quería ser artista y se llamaba Marimerce, tenía mucho mérito. Al fin y al cabo los tres eran unos supervivientes de su medio. El pueblo de Manolo el de los pollos.


12.6.07

un grito



¿y si nadie responde?

yo

ellos

nosotros

¿respondemos?


el amor se esconde dentro del arco iris
el amor se esconde en estructuras moleculares
el amor es la respuesta

j. morrison