«Madre, hermanos, con todo el cariño y entusiasmo os pido que no me lloréis nadie. Salgo sin llorar. Me matan inocente, pero muero como debe morir una inocente. Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija, que ya jamás te podrá besar ni abrazar. Que mi nombre no se borre en la historia».
Julia Conesa Conesa, 19 años.
Las Trece Rosas:
1. Carmen Barrero Aguado
2. Martina Barroso García
3. Blanca Brissac Vázquez 4. Pilar Bueno Ibáñez
5. Julia Conesa Conesa
6. Adelina García Casillas
7. Elena Gil Olaya
8. Virtudes González García
9. Ana López Gallego
10. Joaquina López Laffite
11. Dionisia Manzanero Salas
12. Victoria Muñoz García
13. Luisa Rodríguez de la Fuente
Las Trece Rosas es el nombre colectivo que se les dio a un grupo de trece muchachas, siete de ellas menores de edad, fusiladas por la represión franquista poco después del fin de la Guerra Civil Española.
Tras la caída de Madrid en manos de las tropas franquistas y el fin de la guerra, las Juventudes Socialistas Unificadas intentaban reorganizarse bajo la dirección de José Peña Brea, de 21 años. José Peña fue detenido por una delación, y obligado mediante torturas a dar todos los nombres que sabía y firmar una declaración preparada. Entre los así denunciados se hallaban las Trece Rosas, que fueron arrestadas y conducidas a la Cárcel de Mujeres de Ventas. Allí serían hacinadas y torturadas en numerosas ocasiones. En la madrugada del 5 de agosto de 1939 fueron fusiladas junto a la tapia del cementerio de la Almudena de Madrid sin que pesaran sobre ellas crímenes "de sangre" y por el único delito de haber defendido la legalidad republicana desde las Juventudes Socialistas Unificadas y el Partido Comunista de España.
"i'm worse at what i do best, and for this gift i feel blessed..."
*
"soy peor en lo que mejor hago
y me siento bendecido por este regalo..."
smells like teen spirit, nirvana
*
x nos llamaban. un producto comercial como otro cualquiera.
generación x.
y como empezó, acabó: por obra y gracia de las discográficas y multinacionales.
adolescentes dolientes por la muerte de un nuevo santo, san kurt cobain de los estupefacientes.
llorábamos mientras escuchábamos las cintas regrabadas de conciertos de nirvana y los primeros cedés que conocíamos, pues pocos tenían ese aparato tan moderno que los reproducía. celebrábamos nuestra eucaristía con calimochos y güisquis a la salud del nuevo mártir del rock.
y sobre todas las cosas mucha inocencia aún sin pisotear.
sigo pensando...que...
la inocencia no siempre es positiva...
los tiempos pasados no siempre son mejores...
la mentira a veces nos salva la vida...
pero los sueños no mueren...si queremos que así sea...
Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos, taparon su cara con un blanco lienzo, y unos sollozando, otros en silencio, de la triste alcoba todos se salieron.
La luz que en un vaso ardía en el suelo, al muro arrojaba la sombra del lecho; y entre aquella sombra veíase a intérvalos dibujarse rígida la forma del cuerpo.
Despertaba el día, y, a su albor primero, con sus mil ruidos despertaba el pueblo. Ante aquel contraste de vida y misterio, de luz y tinieblas, yo pensé un momento:
—¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!
*
De la casa, en hombros, lleváronla al templo y en una capilla dejaron el féretro. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros.
Al dar de las Ánimas el toque postrero, acabó una vieja sus últimos rezos, cruzó la ancha nave, las puertas gimieron, y el santo recinto quedóse desierto.
De un reloj se oía compasado el péndulo, y de algunos cirios el chisporroteo. Tan medroso y triste, tan oscuro y yerto todo se encontraba que pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!
*
De la alta campana la lengua de hierro le dio volteando su adiós lastimero. El luto en las ropas, amigos y deudos cruzaron en fila formando el cortejo.
Del último asilo, oscuro y estrecho, abrió la piqueta el nicho a un extremo. Allí la acostaron, tapiáronle luego, y con un saludo despidióse el duelo.
La piqueta al hombro el sepulturero, cantando entre dientes, se perdió a lo lejos. La noche se entraba, el sol se había puesto: perdido en las sombras yo pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!
*
En las largas noches del helado invierno, cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero, de la pobre niña a veces me acuerdo.
Allí cae la lluvia con un son eterno; allí la combate el soplo del cierzo. Del húmedo muro tendida en el hueco, ¡acaso de frío se hielan sus huesos...!
*
¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es sin espíritu, podredumbre y cieno? No sé; pero hay algo que explicar no puedo, algo que repugna aunque es fuerza hacerlo, el dejar tan tristes, tan solos los muertos.
volverán banderas victoriosas, camisas azules y miraditas cara al sol...
dicen los preclaros adalides del verdadero patriotismo que por supuesto siempre va enfundado en la bandera rojigualda a la que cantaba marujita díaz y chimpún, que salgamos a las calles a ensalzar a una bandera, a declarar nuestro orgullo patrio.
que salga su madre.
defensores de las guerras, la represión y el genocidio. incapaces de abandonar de una vez el pensamiento fascista de sus orígenes dictatoriales.bendecidos por obispos y jerarcas.
por mis muertos que ninguna bandera me la levanta.
525.600 minutos, 525.000 momentos tan preciados, 525.600 minutos, ¿cómo se mide un año más? ¿en días? ¿en noches? ¿en tardes? ¿en tazas de café? ¿en pulgadas? ¿en millas? ¿en risas? ¿en peleas? en 525.600 minutos tú, ¿cómo mides un año de vida? ¿qué tal con amor? ¿qué tal con amor? ¿qué tal con amor? mide en amor. tiempos de amor, tiempos de amor.
en aquella época, hace muchos años ya, aún estaba abierto el cine del pueblo. dos hermanos entraron en la gran sala, la mayor agarró al pequeño de la mano y expectantes, se sentaron. la proyección comenzó. era una vieja historia sobre poder, dominación, sufrimiento, perdón y superación. los hermanos eran muy llorones, y así se pasaron, mano sobre mano, toda la película llorando.
desconocían entonces que la vida les depararía muchos momentos de verdadero sufrimiento, pero afortunadamente, aprendieron desde niños la valiosa lección de la esperanza. el dolor, la pérdida, los problemas, no dejaron nunca de acosarlos, así es la vida para todos, o casi. vivieron momentos inexplicables, algunos dirían que milagrosos, puede...
a pesar de todo, la esperanza. a pesar de todo, confiar.
"Seréis libres cuando vuestros días no transcurran sin alguna preocupación ni vuestras noches sin algún deseo y algún pesar. Pero más bien cuando estas cosas se ciñan a vuestra vida y, a pesar de ello, os elevéis por encima de ellas desnudos y libres." De la libertad. El Profeta. G. K. Gibrán